MACONDO era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo". Para nombrar todas aquellas cosas que carecían de nombre nació el 6 de marzo de 1928 Gabriel García Márquez, uno de los 16 hijos del telegrafista de Aracataca. Aquel año Luis Buñuel había realizado Un perro andaluz y Federico García Lorca publicaba su Romancero gitano. Federico había dicho: "Escribo para que me quieran". Años más tarde, García Márquez afinaría un poco más y diría a su vez: "Escribo para que me quieran más mis amigos", con lo que dejaba claro una de las prioridades de la vida: la amistad, para él un vicio como el de la literatura, el billar, la revolución cubana, las canciones de los Rolling Stones o el bolero. MACONDO era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo". Para nombrar todas aquellas cosas que carecían de nombre nació el 6 de marzo de 1928 Gabriel García Márquez, uno de los 16 hijos del telegrafista de Aracataca. Aquel año Luis Buñuel había realizado Un perro andaluz y Federico García Lorca publicaba su Romancero gitano. Federico había dicho: "Escribo para que me quieran". Años más tarde, García Márquez afinaría un poco más y diría a su vez: "Escribo para que me quieran más mis amigos", con lo que dejaba claro una de las prioridades de la vida: la amistad, para él un vicio como el de la literatura, el billar, la revolución cubana, las canciones de los Rolling Stones o el bolero. MACONDO era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo". Para nombrar todas aquellas cosas que carecían de nombre nació el 6 de marzo de 1928 Gabriel García Márquez, uno de los 16 hijos del telegrafista de Aracataca. Aquel año Luis Buñuel había realizado Un perro andaluz y Federico García Lorca publicaba su Romancero gitano. Federico había dicho: "Escribo para que me quieran". Años más tarde, García Márquez afinaría un poco más y diría a su vez: "Escribo para que me quieran más mis amigos", con lo que dejaba claro una de las prioridades de la vida: la amistad, para él un vicio como el de la literatura, el billar, la revolución cubana, las canciones de los Rolling Stones o el bolero. MACONDO era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo". Para nombrar todas aquellas cosas que carecían de nombre nació el 6 de marzo de 1928 Gabriel García Márquez, uno de los 16 hijos del telegrafista de Aracataca. Aquel año Luis Buñuel había realizado Un perro andaluz y Federico García Lorca publicaba su Romancero gitano. Federico había dicho: "Escribo para que me quieran". Años más tarde, García Márquez afinaría un poco más y diría a su vez: "Escribo para que me quieran más mis amigos", con lo que dejaba claro una de las prioridades de la vida: la amistad, para él un vicio como el de la literatura, el billar, la revolución cubana, las canciones de los Rolling Stones o el bolero. MACONDO era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo". Para nombrar todas aquellas cosas que carecían de nombre nació el 6 de marzo de 1928 Gabriel García Márquez, uno de los 16 hijos del telegrafista de Aracataca. Aquel año Luis Buñuel había realizado Un perro andaluz y Federico García Lorca publicaba su Romancero gitano. Federico había dicho: "Escribo para que me quieran". Años más tarde, García Márquez afinaría un poco más y diría a su vez: "Escribo para que me quieran más mis amigos", con lo que dejaba claro una de las prioridades de la vida: la amistad, para él un vicio como el de la literatura, el billar, la revolución cubana, las canciones de los Rolling Stones o el bolero. MACONDO era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo". Para nombrar todas aquellas cosas que carecían de nombre nació el 6 de marzo de 1928 Gabriel García Márquez, uno de los 16 hijos del telegrafista de Aracataca. Aquel año Luis Buñuel había realizado Un perro andaluz y Federico García Lorca publicaba su Romancero gitano. Federico había dicho: "Escribo para que me quieran". Años más tarde, García Márquez afinaría un poco más y diría a su vez: "Escribo para que me quieran más mis amigos", con lo que dejaba claro una de las prioridades de la vida: la amistad, para él un vicio como el de la literatura, el billar, la revolución cubana, las canciones de los Rolling Stones o el bolero.